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domingo, 7 de febrero de 2010

Tortuga de Agua

Tortuga de Agua




Son, con diferencia, los reptiles más adoptados en nuestros hogares. Tienen un aspecto original y llamativo pero sobre todo pacífico, lento y torpe. A nadie inspiran temor, más bien provocan el efecto contrario. Admiramos cómo acarrean todo el día su casa a cuestas para esconderse del exterior provocándonos una grata sensación de ternura y de protección.

- El caparazón dorsal, formado por placas bien delimitadas, se une a otra armadura ventral llamada plastrón mediante el puente lateral. Las costillas están internamente unidas a la estructura del caparazón, por lo que es inviable separar a una tortuga de su caparazón. Las placas exteriores se van mudando lenta pero continuamente, como las células de nuestra piel.
- No tienen dientes, aunque no por ello su mordisco resulta inocuo: la boca tiene forma de pico, con una punta córnea muy dura que, en el caso de las tortugas grandes nos obliga a tomar precauciones.
- Su cuello es bastante largo y pueden extenderlo o recogerlo en un movimiento muy rápido.
- Tienen dos sistemas respiratorios completos: uno pulmonar, como los animales terrestres, y otro por membranas similares a las branquias de los peces. Pueden aguantar mucho tiempo sumergidas en el agua (hasta dos horas), pero de vez en cuando necesitan una bocanada de aire.
- Son animales resistentes y muy longevos si se mantienen en buenas condiciones.

Cuando vamos a una tienda a comprar una tortuga, lo normal es contemplar un tanque con un montón de pequeñas y ágiles nadadoras, de caparazones en tonos verdes, amarillos o grisáceos en distintas intensidades y dibujos. Hoy en día suelen estar mezcladas varias especies, todas compatibles entre sí. Es fácil encontrar la Tortuga mapa de Mississippi, la Falsa mapa o las de vientre rojo del género Pseudemys. Todas similares a la que se hizo tan famosa: la Tortuga de oreja roja o de Florida, prohibida en la actualidad.
También podemos optar por otras especies más originales que, si no las encontramos directamente en la tienda, las podemos encargar, aunque el precio también será más elevado. Las variedades son muchas, algunas tan espectaculares como las Tortugas de caparazón blando, con nariz en forma de trompa, galápagos mordedores, etc.

A la hora de decidir el número de ejemplares que queremos comprar tendemos a pensar que comprar dos tortugas va a ser mejor que una sola, así se hacen compañía. Tengamos en cuenta que las tortugas por naturaleza son bastante territoriales y sólo se juntan para la procreación. En cautiverio se adaptan bien para compartir su habitáculo con otros congéneres, pero sólo si disponen del suficiente espacio como para tener un poco de intimidad. Cuando son muy pequeñas (las compramos cuando son bebés) no hay ningún problema, pero si al cabo de unos años los animales crecen y no adecuamos el recipiente a sus necesidades, sufren más que disfrutan de la compañía de otras tortugas.
Las elegiremos de aspecto saludable: caparazón brillante, sin zonas mates, y bien duro, patas y dedos en buen estado, ojos bien abiertos, oscuros, brillantes y que al dejarlas en el tanque naden veloces escapando de nuestra mano.
Una vez adquirida una mascota ésta debe convivir con nosotros hasta el fin de sus días. Si por alguna circunstancia especial nos resulta imposible continuar haciéndonos cargo de ella tenemos que buscar a alguien que la cuide.

Las tortugas de agua necesitan disponer tanto de agua para nadar como de un espacio seco. En las tiendas solemos encontrar muchas tortugueras minúsculas con tan sólo un litro de agua de capacidad y una isleta central de apenas tres centímetros de diámetro, adornada eso sí, con una palmerita verde de plástico. Se trata de un recipiente muy económico y que se incluye en el “kit – regalo – tortuga – niño”. Debemos insistir que, para una próxima ocasión, el regalo del niño sea un recipiente mejor para su tortuga.
El tanque ideal para las tortugas consiste en un recipiente amplio con abundante agua, suficiente para nadar y bucear, así como una amplia zona seca. Hay animales que pasan la mayor parte del tiempo dentro del agua y otros están casi siempre fuera de ella, según sus gustos. También podemos sacar las tortugas bastante tiempo de su tortuguera, dejarlas andar por la terraza y por el cuarto de los niños mientras hacen los deberes escolares… . Se deben tomar todas las medidas necesarias para evitar que ocurran accidentes, como pueden ser los saltos del balcón a la calle, el esconderse bajo muebles o electrodomésticos, pisotones o incluso, que el animal se nos caiga de nuestras manos.
Si el tanque es grande es conveniente emplear un filtro depurador de agua para ayudarnos en las labores de la limpieza. Aparato idéntico al utilizado en los acuarios, aunque proporcionalmente más potente para un mismo volumen debido a la cantidad de excrementos y a la porquería que originan los restos de comida de los galápagos.

Cuidados Básicos:
- Cambiar de agua y limpieza (que como hemos dicho, si tenemos un filtro no hará falta que sea demasiado frecuente).
- Eliminar el cloro del agua del grifo con productos especiales.
- Colocar una pequeña pieza de calcio en el recipiente que se va disolviendo poco a poco (suele tener forma de tortuga).
- Alimentarlas 1 ó 2 veces al día procurando echar sólo la cantidad que se vayan a comer en escasos minutos, para que no se estropee y enturbie el agua
- Necesitan unos minutos de sol al día; sol directo sobre el caparazón para poder fabricar ciertas vitaminas y fijar el calcio
Si además ponemos un calentador en el tanque nos aseguramos una temperatura estable de aguas tropicales durante todo el año. El problema es que las tortugas en libertad hibernan tras haberse preparado para ello, pero en nuestros hogares muchas no han tenido la opción de alimentarse todo lo necesario para acumular reservas durante el verano y llegan a la hibernación en malas condiciones. De esta manera, si conseguimos una temperatura ambiente agradable y que las tortugas sigan activas comiendo durante los meses más fríos, evitaremos el riesgo de que lleguen a la primavera demasiado faltas de reservas y mueran. Esto es especialmente importante en las más jóvenes. Algunas, debido a la temperatura de nuestros hogares, no llegan a hibernar manteniéndose activas y alimentándose durante todo el año.

Disponemos de dos tipos de comida básica para tortugas: gammarus (un crustáceo muy pequeño desecado, una especie de mini-gamba) y los sticks (barritas de pienso). Lo ideal es ofrecerles ambos y toda la variedad que se nos ocurra de carnes y pescados caseros. También podemos probar con algo de lechuga y otros vegetales, aunque son, sobre todo, carnívoras.
Necesitan, en ocasiones, fortalecerse con algunas vitaminas que podemos verter sobre la comida, les encanta la comida para peces congelada (por ejemplo larva roja de mosquito).
Generalmente tendemos a cambiar el agua y luego echamos la comida, sin embargo conviene hacerlo al revés. Depositar la comida en primer lugar y a continuación, media hora después, cambiar el agua para eliminar los restos de alimentos. Así se mantendrá limpia más tiempo.

Enfermedades:
- Reblandecimiento del caparazón: Por falta de calcio. Externamente vemos el problema en el caparazón, pero internamente lo tenemos en el desarrollo de toda la estructura ósea. Hay que asegurar el sol, la alimentación variada y los complejos vitamínicos y minerales.
- Infecciones oculares: Podemos encontrar los ojos hinchados y/o cerrados. Las tortugas son bastante sensibles a los problemas en ojos debido a un mal mantenimiento. Suele solucionarse con unas gotas especiales para ojos y si no se curan rápidamente, acudiremos al veterinario.
- Infecciones bucales y otitis: Bultos, tejidos hinchados en el área del cuello. Se tratarán con antibióticos, a veces hace falta abrirlos y drenarlos.
- Avitaminosis A: Muy frecuente en los pequeños galápagos cautivos. Estos son algunos de los síntomas: caparazones muy blandos, ojos cerrados, hinchados y edematosos, están inactivas y sin ganas de comer. Lo mejor es prevenirlo con un buen tanque, limpio, soleado, con temperatura estable de unos 28 grados, alimentación muy variada y suplementos vitamínicos mezclados con su comida. Si llegamos tarde y la enfermedad se ha instaurado, el veterinario podrá intentar la curación con un tratamiento basado en inyecciones de antibióticos y complejos vitamínicos más potentes.
- Hongos: Los tanques sucios favorecen la aparición de éstos parásitos.
- Salmonellosis: Es una enfermedad muy común. Les afecta a menudo porque el agua en la que habitan y de la que beben, así como los alimentos, están contaminados por sus propias heces. Lo mejor es procurarles la mayor higiene posible.
- Las tortugas de caparazón blando: Suelen ser más sensibles en general. Los caparazones se hieren e infectan con facilidad.
- Ácaros: Los que afectan a las tortugas son muy pequeños, pero también es posible encontrarlos reposando en la superficie de nuestra mascota verde, e incluso, se pueden ver en el propio tanque.
Zoonosis Enfermedades transmitidas por tortugas


La Salmonellosis es la infección bacteriana más típica que podríamos contraer por contacto con todos los reptiles. En las tortugas acuáticas, las salmonellas eliminadas por sus heces se encuentran en el agua del tanque, por lo que debemos tener mucho cuidado de lavarnos muy bien las manos después de manipular y limpiar las tortugas. Por supuesto, se deben extremar las precauciones ante cualquier niño poco escrupuloso que pudiera lanzarse a beber del tanque del animal.

2 comentarios:

  1. a mimi, la tortuga de mi hijo, se le esta poniendo blando el caparazon, la pondre mas tiempo al sol. gracias

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  2. jo no sabia k tenia k darle d comer, pero por cierto una cosa la carne como se la tengo k dar?(carne picada por ejemplo?)

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